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¿A quién le importan las editoriales?

1 Jun

A veces en Facebook y sus mil millones de muros se puede encontrar información interesante y, sobre todo, opiniones valiosas que suscitan debates o intercambios de nivel. Recientemente, Cecilia Espósito, reconocida editora de libros electrónicos, dejó en su muro la pregunta ¿las editoriales importan o no al fin y al cabo? Esta estimuló una serie de comentarios que oscilaron entre el reconocimiento de la importancia del sello editorial para el lector y la convicción de que este no se percataba de quién había publicado los libros que compraba.
Resumiendo muchos de los comentarios, la mayoría de los lectores no se percataría de que la calidad de la edición depende de la editorial que publica el libro, por lo tanto no le darían mucha importancia a quién o quiénes publicaron ese libro que tiene ante sus ojos. Eso significaría que los lectores no tienen la formación ni la experiencia necesaria para apreciar ese dato, el nombre que está detrás de determinada calidad.
Sin embargo, hubo quienes no estuvieron de acuerdo con este punto de vista y plantearon el caso de las editoriales medianas y su público de fieles lectores. En este caso, cabría decir que quizás lo que esté ocurriendo sea lo mismo que pasa con la pequeña librería de barrio, el sello discográfico independiente o el queso artesanal que elaboran en una granja a “20 minutos” de casa: una identificación con los valores que esos proyectos medianos (también pequeños) representan, como independencia, irreverencia, resistencia y alguna otra palabra terminada en el sufijo -encia. Es decir, que la fidelidad no se lograría solo por el aprecio a la calidad de la edición sino también debido al aura del sello editorial. Un sello como Siruela, de gran calidad, tuvo un aura que en parte se perdió cuando el conde la vendió y que Atalanta, su nuevo sello también de calidad, no ha logrado tener del todo. Así que la editorial sí importa, aunque los lectores no sepan por qué.

¡Feliz día del trabajador!

1 May

¿Cuánto puede envejecer un libro?

21 Feb
Este libro se estaba vendiendo en algunas tiendas de la cadena de farmacias venezolana Farmatodo a finales de 2009.

Es algo que se sabe. Un libro, como cualquier otro bien cultural, pertenece a un tiempo, a aquel en el que fue concebido y dado a conocer. Para bien o para mal, éste refleja las inquietudes y necesidades expresivas que tenía un autor y, a veces, un editor en un momento dado. Un libro es una mirada al estado del proceso creativo de un autor y de un editor en una fecha específica.

Pero lo que no está tan claro es la vigencia que puede mantener una obra entendida como un todo. Pues no se trata únicamente de preguntarse por la actualidad de determinadas ideas o la vigencia de un dato, sino también si una propuesta estética puede seguir considerándose como bella o si la técnica empleada para su reproducción ha sido superada por otra mejor haciendo que el libro termine por verse vetusto. Incluso, habría que preguntarse si el público para el cual ese libro fue publicado existe aún, si sigue existiendo cuánto ha podido cambiar y, más importante, si habiéndose extinguido su público original hay algún otro que pueda apreciarlo.



Algunas de las páginas de ¡Lo que sé!, Ediciones Sicoben.


Los libros para niños también envejecen

Tradicionalmente la discusión sobre el envejecimiento de un libro se refiere a una parte de éste, el texto. No se toman en cuenta otros elementos como el diseño, el formato, el tipo de papel, la calidad de impresión, etc. Y de los libros constituidos fundamentalmente por un texto la discusión se centra en los libros de ficción, especialmente en las novelas. El envejecimiento de un libro de ficción es evidente al punto que uno de los mayores reconocimientos que una novela puede recibir es ser considerada como una obra atemporal, es decir, que a pesar de haber sido creada hace muchos años, incluso siglos, todavía puede interesar al público actual.

Pero, ¿qué ocurre con los libros en los que el texto es uno más de los elementos que forman parte de la propuesta? ¿Qué ocurre con los libros para niños? Porque si algún libro padece claramente de los rigores del tiempo es el libro para niños. Éste es un tipo de libro que, dado el público al que se encuentra dirigido, su concepto editorial, es decir, la combinación de una propuesta estética (textos más imágenes) con un formato, un tipo de papel y una determinada calidad de impresión tienen una importancia capital. La calidad y el éxito de un libro álbum, por ejemplo, dependen de la armonía que hay entre imágenes, textos y los demás aspectos del libro. Es difícil imaginarse un libro como Jesús Betz, de Fred Bernard y François Roca, en un formato más modesto, distintos a sus 38 x 27 centímetros encuadernados en tapa dura. Asimismo, los libros de Media vaca, salvo excepciones, no podrían ser concebidos sin ciertas especificaciones: impresión a dos tintas, formato de 18,5 x 23 cm, papel de 140 gramos, encuadernados en tapa dura con sobrecubierta y un número de página que oscila entre 100 y 200 páginas.


El paso del tiempo

Al tratarse de libros para niños lo que ayer era una propuesta innovadora y audaz hoy puede ser considerada como un cúmulo de prejuicios, de ideas comunes o hasta de imágenes cursis. Por ello, incluso la reimpresión de obras clásicas como El pequeño 1 o Chispas y cascabeles, ambos de Ann Rand y Paul Rand, puede llegar a ser sumamente arriesgado en vista de los cambios, esperables, que experimenta la sensibilidad tanto de los lectores como de los prescriptores de los libros (maestros, padres y críticos).

Por todo esto, no es nada fácil entender que en ciertas tiendas, que no librerías, se encuentren a la venta libros para bebés publicados hace más de treinta años, ignorando de esta manera todos los cambios que pueden haber experimentado este tipo de libro.

Aunque todo editor desea que los libros que publica sean del interés del público lector durante muchos años, es importante saber que el tiempo no perdona y que muchos libros mantienen su vigencia por muy pocos años.


Conversaciones FIL 09: Jonathan Girón

8 Dic

Jonathan Girón es editor y blogger mexicano. Trabaja en la empresa de servicios editoriales Bitbuk y es autor del blog sobre edición de libros El Itacate. Se encuentra trabajando en la creación de un podcast sobre libros.

Conversaciones FIL 09: Rocío Cerón

6 Dic


Rocío Cerón es una poeta y editora mexicana. Como poeta ha publicado los libros Estas manos (Mixcóatl, 1997), Litoral (Filodecaballos, 2001), Basalto (Ediciones Sin Nombre-Conaculta, 2002), Soma (Ediciones Eloísa, 2003), Apuntes para sobrevivir al aire (Ediciones Urania, 2005) e Imperio/Empire (MotínPoeta, 2009), en colaboración con otros artistas.
Es coautora de El decir y el vértigo. Panorama reciente de la poesía hispanoamericana reciente (1965-1979).

Como editora ha fundado Ediciones El billar de Lucrecia y confundado el colectivo MotínPoeta.

En 2000 obtuvo el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen en el género de poesía y parte de su obra ha sido publicada al inglés y el alemán.

Los libros informativos y algunos de sus tipos

10 Nov
Foto: loungerie.

La información es diversa y compleja tanto como el mundo que describe y explica. Así que no sorprende que los libros que procuran informar al lector sean diversos y su clasificación compleja. Esta diversidad depende, además de la naturaleza de la información, de la forma en que cada editor concibe el libro informativo, de la forma en que éste decide combinar algunos recursos y usar ciertas estrategias para informar al lector. Esta circunstancia permite numerosas posibilidades, desde libros que recurren a la ficción para informar hasta libros que prescinden por completo de los mecanismos persuasivos de ésta.

Pero, como siempre, aunque existen innumerables posibilidades en la edición de libros informativos, solas aquellas que han sido puestas en práctica son las que pueden ser registradas y las que determinan el camino a seguir.

Información y ficción

Para aventurar una primera y sencilla organización de los libros informativos se debe prestar atención al discurso, a la proporción en la que en éste se mezclan información y ficción. De esta manera se encontrará que, en principio, existen tres tipos de libros informativos: el informativo puro, el informativo narrativo y el de prosa informativa.

  • Libro informativo puro. Es el libro en el que se aborda el tema sobre el que desea informar de forma directa. Es un libro más cercano al libro informativo para adultos o de no ficción. En este tipo del libro el lector se debe enfrentar solo, sin mediación a la información. Se confía en que el lector podrá comprender la mayor parte del contenido y que la ausencia de recursos literarios no impedirá que el libro lo seduzca.
  • Libro informativo narrativo. En este tipo de libro se emplea el género discursivo narrativo, ficcional, como vehículo para comunicar cierta información. Puede que aparezcan personajes, que a manera de anfitriones, guíen e introduzcan al lector en el tema. Puede que la ficción se intercale con información y que una sirva de vehículo para conducir a la otra. Se espera que éste sea un libro más seductor, que el lector se deje llevar por la ficción hacia la no ficción casi sin darse cuenta. Puede que se use para informar sobre temas que se piensen lejanos a los intereses o sensibilidad del lector.
  • Libro de prosa informativa. Se trata de una novela que proporciona gran cantidad de información. Bajo esta categoría se engloban las novelas de anticipación o ciencia ficción, las novelas históricas y todas aquellas narraciones que, con miras a ganar en verosimilitud, abundan en datos e información.


Grados de la información

Otra manera de clasificar los libros informativos es guiándose por el grado con el que estos profundizan en la información. De esta manera, habría también tres tipos de libros informativos: breviarios, manuales y libros especializados.

  • Breviarios, libros informativos introductorios. Son apenas un aperitivo que iniciar al lector en el conocimiento del tema. Estos son libros que compendian lo esencial de una materia.
  • Manuales. Libros que, teniendo el lector alguna información sobre el tema, explican el proceso mediante el cual se genera el conocimiento sobre ese tema o disciplina. Son libros que apuntan a que el lector comprenda qué hay detrás de la información que recibe, qué metodología se siguió para recabar esos datos y clasificarlos.
  • Libros especializados. Estos llevan al lector a generar información a partir de la información recibida. Lo ideal es que el lector de estos libros termine emulando al autor o autores del libro.

Esta clasificación se asemejaría a la propuesta por Betty Carter y que se encuentra basada en el interés que tiene el lector en un tema. Es decir, hay lectores que con la información básica se sentirían satisfechos, mientras que otros requerirían de más información para darse por bien servidos por el libro.

Información e imágenes
Pero en los libros informativos el texto no es el único elemento que informa. El discurso visual con sus códigos y mensajes también es una variable que interviene al momento de ubicar un libro informativo dentro de una clasificación. Pues, la manera como los elementos gráficos o visuales: fotos, ilustraciones, grabados, mapas, gráficos, infografías, son utilizados para comunicar la información terminan de configurar el tono, el registro y el estilo del discurso de un libro informativo.

Según el lenguaje visual empleado en los libros informativos estos pueden clasificarse en libros con un registro documental, libros ilustrados y libros mixtos.

  • Libros con un registro documental. Emplean imágenes fotográficas para crear una estética de lo real. La fotografía es empleada como un documento con un bajo nivel de intervención.
  • Libros ilustrados. Al construir su discurso visual con ilustraciones, estos libros ofrecerían una imagen más “infantil”.
  • Libros mixtos. Combinan fotografías e ilustraciones, con lo que presentan un “equilibrio” entre lo estrictamente informativo y lo recreativo.


Si al final cruzamos todas estas clasificaciones obtendremos muchas más combinaciones y categorías que darán cuenta de las distintas maneras que existen para informar por medio de un libro. Hasta ahora todas las clasificaciones mencionadas parten de la intención y de la labor del editor, ya que se considera que los libros informativos son libros de editor y no de autor. Sin embargo, también hay libros informativos de autor que aunque sean minoría no significa que no tengan relevancia dentro de una tipología de los libros informativos.

En cualquier caso, lo común a todos los libros informativos es la intención de informar al lector haciendo uso de todos los elementos que sean necesarios para cumplir con este objetivo.

Una clasificación de los libros informativos solo se justifica por el deseo de entender qué criterios se deben tomar en cuenta durante su concepción y proceso de edición.


Fórum Atlántida, la función social del editor

26 Oct


Siempre se reflexiona sobre la literatura, la lectura, los libros y hasta la tecnología que podría cambiarlo todo. Pero muy pocas veces se piensa en el rol que realiza el editor para difundir la literatura, promocionar la lectura y, conjugándolo todo, elaborar los libros.

La invisibilidad hace parte de la naturaleza del editor y de la edición. Si el editor hace bien su trabajo, el lector no llegará a preguntarse nunca acerca de cuál fue el trabajo necesario para producir el libro que lee. Así, el libro es como una “caja negra”, un objeto del cual se ignora el proceso que se requiere para su creación. De un libro solo interesa la reacción que produce en el lector, reacción a partir de la cual se deduce su calidad.

Por ello resulta especialmente llamativo el evento Fórum Atlántida a realizarse dentro de una semana, el 2 y el 3 de noviembre, en Barcelona, España. Este encuentro, organizado por el Gremi d’Editors de Catalunya, servirá para “reflexionar sobre el mundo de la edición y el papel social que ha desarrollado el editor, a nivel local e internacional.”

Con Roberto Calasso, Claudio Magris, Roger Chartier, Antoine Compagnon, Jorge Edwards, Jorge Herralde, Pere Gimferrer, Francisco Rico, Jaume Vallcorba y Daniel Fernández como participantes, el tema de esta primera edición del Fórum Atlántida será:

el papel de la edición en la configuración de la cultura occidental. ¿Qué papel juega la sistematización de la edición en la evolución de la cultura? ¿Qué cambios se han dado desde que la transmisión oral ha dado paso a la transmisión escrita y sobre todo desde la tecnificación del proceso? ¿Hubiera sido posible el gran avance científico, tecnológico y de pensamiento de los últimos 500 años sin el libro?

Durante dos días Barcelona será un centro de reflexión sobre la función social del editor, un lugar en que se tratará de ofrecer algunas respuestas a las innumerables interrogantes que rodean al editor y a su trabajo.