Diccionario demoniaco de la edición

20 Ago

El buen trabajo nunca se acaba y mucho menos el del editor*. Si Sísifo hubiese trabajado en una editorial en vez de empujar una piedra eternamente le hubiese tocado corregir un manuscrito que nunca termina.
Las aquí reunidas son solo algunas de las palabras (y nociones) con las que debe lidiar un editor a diario.    

Agente literario. 1. Ser único que existe simultáneamente como tres personas distintas: Andrew Wylie, Carmen Balcells y Guillermo Schavelzon. 2. Intermediario que extorsiona al editor para conseguir un pago exorbitante para el autor. 3. Aquel que vive de todos y nadie vive de él. 4. Lector que se ha especializado en detectar los manuscritos que seguramente interesan a los editores y probablemente a los lectores.

Amazon. 1. Librería mítica que se supone que tiene un inventario infinito e inagotable. Posee todos los títulos del mundo y a través de un artefacto mágico llamado Kindle permite el acceso a cualquiera de ellos desde cualquier parte del mundo en cualquier momento. 2. Monstruo mitológico, con forma de serpiente marina gigante, que amenaza con destruir la industria del libro. 3. Organización que ha ganado gran relevancia dentro de la industria del libro internacional gracias a su sistema de venta de libros en línea y al lanzamiento de un dispositivo de lectura.

Autor. 1. Persona en extremo generosa que lo único que desea en la vida es compartir sus experiencias y conocimientos con sus semejantes. No le interesan ni la fama ni la fortuna. 2. Individuo que se dedica a escribir textos, aunque siempre piensa que escribe libros. 3. Aquel que considera que su libro, el que le editara a regañadientes un editor, no está siendo distribuido eficientemente, promocionado enérgicamente, comprado cuantiosamente y, por supuesto, leído fervorosamente. 4. Fase adulta de la evolución de un escritor. 5. Trastorno psicológico consistente en pensar que todo lo que se escribe debe ser publicado y leído.

Corrección. 1. Acción realizada por un corrector que consiste en leer un texto y sugerir cambios cuya pertinencia es puesta en duda por el editor y cuyo sentido es incomprendido por el autor. 2. Trabajo de reescritura de un texto redactado, pésimamente, por un escritor que realiza un corrector. 3. Tarea inútil que se realiza para intentar mejorar un texto que no se debería publicar.

Corrector. 1. Persona que sufre de una monomanía (obsesión-compulsión) relacionada con la sintaxis, la gramática y la ortografía. 2. Individuo que padece de un apetito morboso por el estilo y los textos bien escritos. 3. Profesional que vaga por las editoriales ofreciendo sus servicios, que nadie entiende, y que le pagan en especias, a veces libros, a veces café.
~de estilo. Persona que sólo habla de ser más conciso, preciso y claro. ~de pruebas. Individuo que se empeña en que un texto puede estar libre de erratas.

Director de arte. 1. Artista consagrado que se pasa sus horas mortificando a los artistas noveles. 2. Responsable de traducir a instrucciones más o menos coherentes las opiniones del Director editorial acerca del diseño de los libros de la editorial.

Director editorial. 1. Corrector que pudo dejar de trabajar por fuera (freelance) cuando obtuvo un puesto de editor en una editorial y que, mucho tiempo después, con la muerte del director editorial, el de toda la vida, obtuvo la responsabilidad de hacer todo: corregir y editar. Además de pagarle en especias, ahora también le dan un poco de dinero. 2. Individuo al que, dentro de una editorial, le toca explicarle al autor que no está siendo explotado, al editor que aunque el texto sea ilegible es publicable, y al director general o dueño de la editorial que no sólo los libros de cocina tienen interés y que no hay manera de tener un best-seller mensual.

Diseñador. Artista que malgasta su talento diseñando libros.

Distribuidor. 1. Individuo que se lucra con el trabajo del editor quien a su vez se lucra con el trabajo del autor. 2. Personaje recurrente en las pesadillas de los libreros y editores. 3. Persona que sufre de un trastorno del habla que sólo le permite decir: “Los libreros no quieren ese libro, es que no se vende”.

eBook. 1. Artefacto que confiere a su dueño los dones de la ubicuidad y la omnisciencia. 2. Objeto que tiene la capacidad de transmutar los libros vulgares en best-sellers, aumentar el interés por la lectura de todo aquel que lo toca, incrementar la ganancia de los autores y mantener vivas obras oscuras que en su tiempo fueron olvidadas en virtud de su baja calidad. 3. Dispositivo de almacenamiento de información que, gracias a una pantalla y a una memoria, permite almacenar textos.

Editor. 1. El que le hace la vida imposible al autor. 2. Persona sin talento para la escritura que envidia a todos los autores y que hace todo lo posible por arruinar el trabajo de estos. Si no consigue impedir la publicación del libro, evitará que el libro sea promocionado, distribuido y, por supuesto, comprado. 3. Persona que se dedica a editar. 4. Persona que se dedica a evadir propuestas editoriales indecentes por malas e inviables. 5. Individuo que ha desarrollado una adicción por la nicotina y la cafeína (y por el alcohol etílico). Aunque se autodenomina fumador y bebedor social.

Editorial. 1. Organización cuya actividad pasa inadvertida para la mayor parte de la sociedad. Muchas veces sus motivaciones son incomprendidas y sus objetivos son desconocidos, especialmente por los miembros que pertenecen al área administrativa de la editorial. Generalmente, estas organizaciones poseen una estructura jerárquica piramidal, encontrándose en el puesto de mayor rango al director editorial, también llamado publisher, seguido por el gerente comercial, los almacenistas, la secretaria, el mensajero y los editores. 2 Empresa encargada de producir contenido en distintos formatos para diversos soportes. 3. Asociación civil sin fines de lucro que publica y comercializa libros. 4. Institución a la que acuden los autores para recibir asistencia financiera y psicológica.
~independiente. 1. Empresa editorial en la que nadie aspira a ganar dinero, ni los autores. 2. Organización que, siguiendo el socialismo utópico, se dedica a publicar libros solo por la calidad de su contenido, evitando que estos desparezcan físicamente y caigan en el olvido. 3. Célula de un movimiento insurreccional de acción internacional que busca subvertir el orden establecido en la industria editorial.

Errata. 1. Bacteria responsable de cuadros de gastritis y úlceras entre las poblaciones de editores y de correctores. 2. Causal de divorcio, ruptura de amistades, origen de enemistades juradas y explicación, a veces, de por qué un libro no tiene el éxito esperado.

Escritor. 1. Persona que está dispuesta a dejar de comer para escribir con la esperanza de que un día pueda dejar de escribir para comer y pueda comer, es decir vivir, de lo que escribe sin tener que dejar de comer. 2. Individuo que no sabe hacer nada de provecho sino escribir. 2. Persona que escribe textos, muchas veces bien, muchas otras mal. 3. Fase larvaria de un autor.
~negro. 1. Profesional de la escritura al que le pagan para que no se deje ver. 2. Individuo que entrega su ego a cambio de dinero. ~fantasma. 1. Es al escritor lo que el mercenario al soldado. 2. Espíritu chocarrero que es invocado por algunos personajes famosos cuando deciden compartir sus vivencias con los no famosos.

Fe de erratas. 1. Confesión pública que hace un editor de los errores cometidos en la edición y publicación de un libro para tratar de granjearse la simpatía de los lectores. 2. Documento mediante el cual un editor delata a un corrector. 3. Último intento que realiza la editorial para evitar que el lector, si se da cuenta a tiempo, devuelva el libro que compró a la librería. 4. Certificación de la mala edición de un libro.

Grupo editorial. 1. Corporación que reúne a numerosas editoriales, manteniendo cada una su identidad y línea editorial independiente. 2. Conjunto de empresas editoriales que se encuentran gestionadas y administradas por especialistas en mercadeo y finanzas, sin la innecesaria participación de editores. 3. Consorcio dedicado a la industria del entretenimiento que emplea el formato libro para comercializar sus contenidos.

Librería. 1. Local en el que se venden libros, cuando no juguetes, papelería y electrodomésticos. 2. Establecimiento en el que se organizan distintos tipos de eventos, cuya decoración integrada por libros le confiere cierto aire cultural.

Librero. 1. Editor que se cansó de los autores. 2. Autor que nunca encontró editor. 3. Lector obsesivo que no sabe cómo justificar ante su esposa su incontrolable deseo por comprar libros que nunca alcanzará a leer. 4. Profesional que piensa que los escritores no hacen lo que deben, que los editores no saben lo que hacen y que los lectores no saben lo que quieren.

Libro. 1. Texto o grupo de textos escritos por un autor y que un editor encuaderna para que a un lector le parezca que vale la pena tomarse el tiempo de leerlos. 2. Dispositivo de almacenamiento de información que utiliza tinta para codificar datos, como texto e imágenes, que son guardados sobre la superficie de hojas de papel. Este dispositivo puede almacenar grandes cantidades de información gracias a la doble capa (páginas) de las hojas de papel y permite almacenar nueva información usando el sistema Notas al Margen®. Este dispositivo, además, no requiere baterías y no se necesita ningún tipo de programa de instalación para ser empleado. Aunque resistente a los golpes, se le debe mantener lejos de la humedad y del calor ya que esto puede deteriorar el dispositivo y producir pérdida de información. Antes de la aparición de nuevos dispositivos con mayor capacidad de almacenamiento, el libro fue el dispositivo más popular del mundo por más de trescientos años. 3. Para los creyentes, bien cultural, para los impíos, producto comercial.

Manuscrito. 1. Texto escrito por un autor y que debe ser leído por un editor. 2. Suma de todo saber y ciencia, según el autor, texto que necesita trabajo para convertirse en un libro aceptable, según el editor. 3. Materia prima de un libro.

Prólogo. 1. Género discursivo que tiene la intención de evitar que el lector cierre el libro. 2. Recurso del mercadeo que consiste en utilizar la reputación de un autor reconocido para vender el libro de uno absolutamente desconocido. 3. Según Jorge Luis Borges: “El prólogo, en la triste mayoría de los casos, linda con la oratoria de sobremesa o con los panegíricos fúnebres y abunda en hipérboles irresponsables, que la lectura incrédula acepta como convenciones del género”.

* Este diccionario es un “trabajo en progreso” que conocerá nuevas versiones revisadas, corregidas y aumentadas.

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