Editorial Candaya, 4/4

1 Ago

Títulos de Candaya en la librería El Buscón, Caracas, Venezuela.
LG: ¿Y qué debe saber un editor? ¿Con qué atributos debo contar? ¿Qué formación debo tener?

OM: Nosotros somos muy empíricos.

PR: Pero Olga, tú dijiste una cosa muy bien al tío que te preguntó cómo hacíamos para que nuestras presentaciones siempre estén llenas de gente.

OM: Es que, no sé. Como a nosotros nos ha ido medianamente bien y somos una editorial pequeña pero de culto en España, muchísima gente joven se nos acerca y nos pregunta cómo hacéis, cómo es que habéis tenido ya dos autores que en tres años han sido elegidos como nuevo talento Fnac. Lo cual es muy importante porque cada cuatro meses la cadena Fnac elige a un editor que considera un nuevo talento y eso te salva la edición.

PR: Fnac vende 700 ejemplares, como mínimo.

OM: Y luego al final uno no sabe cómo explicarlo, nosotros estamos aquí haciendo una apuesta muy personal. Y nuestro capital es el capital de nuestros amigos, de toda una vida. Cuando nosotros fundamos la editorial nos dijimos: “bueno, ya tenemos nuestro primer, ¿y ahora cómo lo vendemos?” Entonces, uno dice viví en Palma de Mallorca y allí mi amiga de juventud, y esto es real, ahora es la vicerrectora de la universidad, que tiene todo un círculo, que conoce gente. Y ella nos abrió las puertas. Todo es muy así, es un capital de vida. Luego, está la red de afectos que se va creando. Pues eso no es extrapolable.

PR: Nuestros comienzo fue encontrarnos con estos dos autores, con Elvio Romero y con Ednodio Quintero, que queríamos publicar. Además Juan Villoro nos dice que así sea por publicar a estos dos autores vale la pena que hagáis la editorial, y luego o se arruináis o lo que sea pero por estos dos autores vale la pena. Y así fue que consulté a una gestora, una abogada, sobre los requisitos para fundar una editorial, y al final no era demasiado caro. Incluso ella me dijo que el primer año no me iba a cobrar. Y eso que se trataba de una gestora que lleva grandes editoriales. Entonces los requisitos eran pequeños y a partir de allí, de a poco, nos fuimos liando.

Cuando se sabe que tienes una editorial te van llegando propuestas. A nosotros nos llegan aproximadamente entre dos y tres manuscritos al día. A la semana son entre quince y veinte.
De izquierda a derecha, Paco Robles, Cristina Falcón, Miguel Serrano, Olga Martínez, Ednodio Quintero y Sergio Chejfec en la librería El Buscón, Caracas, Venezuela.

LG: ¿Y cómo los filtran? ¿Cómo deciden qué se publica y qué no se publica con la cantidad de manuscritos que llegan?

PR: Les damos una mirada en diagonal y en algunos casos nos damos cuenta en seguida si nos interesa. Lees tres poemas y dices ¡no! En la poesía se ve mucho.

OM: En la prosa también se ve.

PR: Entonces cuando te llama la atención las primeras páginas de un manuscrito y éste te va haciendo que lo leas y que lo leas… Si a uno le gustó, va y lo lee el otro. Y si nos gusta a los dos, entonces lo volvemos a leerlo.

OM: Y cuando nos ponemos de acuerdo, que no siempre pasa…

PR: Y cuando nos ponemos de acuerdo seguimos adelante.

OM: Hay algunos manuscritos que no hemos publicado porque no le hemos visto ninguna posibilidad de que se defendieran. Pero lo que no sucede es lo contrario. A nosotros nos han llegado ofertas, incluso de agencias muy prestigiosas, diciendo que éste libro tiene asegurado setecientos ejemplares vendidos porque el autor es una ONG de África…

PR: Eso quiere decir 12.000 euros de entrada.

OM: Hace poco nos ha llegado un manuscrito, al que todavía tenemos que mirarlo a fondo, que viene con una propuesta en la que autor dice que es un poeta de Extremadura, que ha publicado en Pretextos y otras editoriales, y que si nos interesa el manuscrito debemos saber que por tratarse de un autor extremeño el gobierno de Extemadura cubre el setenta por ciento de los costos. Pero si un libro no nos gusta no lo publicamos.
Algo que debemos defender, con uñas y dientes, es un prestigio de editorial que lo que publica es muy bueno. Nuestro único capital es nuestro catálogo y la credibilidad.


PR: Te puedes equivocar, pero lo que no puedes hacer es engañarte.

OM: Lo que no puedes hacer es publicar algo que de entrada sabes que es malo. No somos infalibles, a lo mejor podemos publicar libros muy buenos y libros menos buenos, en todo caso es nuestro error.
Y luego también es cierto que hay que ver que es distinto un autor consagrado a un autor que comienza. También somos conscientes de que hay autores jóvenes cuya obra no es perfecta pero en la adivinamos que hay un gran escritor. Hay que atreverse a apostar y pensar siempre que la primera obra que escribió Vila-Matas, y de la que él abjura totalmente, Mujer en el espejo, es mala o no es tan buena. Pero si él no la hubiera publicado no se hubiera fogueado para llegar a ser el gran escritor que es. En todo caso hay que estar muy seguro de lo que se publica.

PR: Mucha gente ha venido nosotros dispuesta a pagarse la edición de su libro. Incluso otro fenómeno que se da mucho en España, y que muchas editoriales están en ello, es el de publicar premios. Eso tiene la ventaja que quien convoca el premio paga la edición y, por lo tanto, luego todo lo que vende la editorial es con beneficios. Pero eso qué quiere decir, que si el premio se lo han dado a una porquería de libro para no declarar desierto el premio o por lo que sea, tienes que publicar ese libro que te baja el nivel de lo que tú pretendes que sea la colección. Hay muchas editoriales que publican seis, siete u ocho premios en su catálogo cada año. Colecciones que han sido muy buenas que hoy en día están desprestigiadas totalmente.

LG: ¿Y están de acuerdo con la afirmación de que el futuro del libro no depende de los nuevos formatos ni de las nuevas tecnologías sino de las editoriales independientes?

OM: En España en los últimos cinco años se ha dado un fenómeno que ha consistido en la aparición de editoriales independientes para mí muy interesantes. Nosotros nos sentimos muy felices de formar parte de ese proceso. Creo que se están publicando libros muy buenos que en una gran editorial no tendrían cabida porque si se trata de una apuesta muy grande o vendes muchísimos ejemplares o es un fracaso. Una editorial independiente que trabaja con pocos medios pues si vende, como nosotros, la mitad de la edición ya está contenta. Lo que para una editorial independiente es un éxito, si publicas 2.000 ejemplares y vendes 1.000 ejemplares, para una editorial grande seguramente es un fracaso.

PR: En nuestra ponencia Literatura y nuevas tecnologías, leída en la VIII Bienal de Literatura Mariano Picón-Salas, en Mérida, aquí en Venezuela, yo decía que a nosotros no nos asusta en absoluto las nuevas tecnologías, pues en cierta manera hemos intentado incorporarlas lo máximo posible, tanto en la producción como en la difusión del libro. Nosotros pagamos cero de publicidad.

OM: Pero no hay pequeño blog que nos pida un libro que nosotros no se lo enviemos.

PR: La mitad de los ejemplares que destinamos a publicidad van a blogs, gente que tiene su pequeño espacio y que hace muchas veces una lectura más independiente que la que puede hacer Babelia, que parece las páginas de publicidad de Alfaguara, que pertenece al mismo grupo editorial que pertenece El País. Si hay que hacer libro electrónico se hace libro electrónico, el cual no parece que va a ser tan desastroso ni tan horrible ni tan apocalíptico como dicen. El libro electrónico será tan bonito como el libro impreso. Vendrá forradito en piel, será flexible, ya se puede subrayar…

PR: A lo mejor hay un período de convivencia interesante. Quizás el libro electrónico pueda permitirte publicar muchos más autores que si lo hicieras en papel, pasando a papel aquellos que realmente funcionen.

PR: Como conclusión, a los editores no nos tienen que dar miedo las nuevas tecnologías porque la labor fundamental del editor es darse cuenta, no dejar pasar desapercibido un libro bueno. Una vez que te das cuenta de eso, hacerlo en el formato que sea, que es lo menos importante, y luego hacer, lo que nosotros creemos que es el setenta por ciento de la labor de un editor, que es acompañar a ese libro. Desde el cuartito en el cual el autor acabó su obra hasta el cuartito del lector. Ese acompañamiento, ese ayudar a la difusión, el ocuparte de que ese libro llegue a la gente es la verdadera labor del editor.

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