La FIL Guadalajara y el negocio del libro

15 May
Este año el invitado de honor será Los Ángeles.

Recientemente estuvo de visita por Caracas Nubia Macías, la directora estrella de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. A ella se le debe el crecimiento espectacular que ha experimentado la FIL desde 2003, cuando asumió su dirección. Como era de esperarse, Macías vino para promocionar la FIL, para dar a conocer entre autores, ilustradores, libreros, distribuidores y editores venezolanos los atributos de este gran evento del libro y los beneficios que se obtienen al participar en él. Para ello vino armada con una conferencia repleta de información y datos que revelan el crecimiento y el desarrollo de la feria del libro más importante del mundo de habla hispana, rival (en buena lid) de la apoteósica Feria del Libro de Francfort. Todo el que asistió a su conferencia se sorprendió (y soltó alguna risita nerviosa) al oír que la FIL Guadalajara 2009 tendrá 34.000 metros cuadrados de exhibición, que el Salón del Libro ha tenido un crecimiento de 190% en cuatro años, que se incrementarán el número de apoyos para que más profesionales visiten la FIL, que algunos eventos seleccionados tendrán traducción simultánea, que los profesionales podrán registrarse en línea y hasta llevar su agenda de citas a través del sitio Web de la feria (disponible a partir del 30 de agosto). Asimismo, los asistentes a la presentación de Macías se enteraron de que todas las editoriales que participen en el Salón del Libro tendrán a su disposición el Módulo de novedades 2010, frente al Salón del Libro, en el que cada una podrá exhibir una de sus novedades para el año que viene, incluso si se trata de una maqueta.

Incentivando la participación


Aparte de quedar convencidos de la excelente gestión que hay detrás de la FIL, todos los que oyeron a Nubia Macías quedaron persuadidos de que los organizadores de la FIL tienen como unos de sus objetivos incrementar la participación de los profesionales latinoamericanos empleando diferentes estrategias. Entre éstas destaca la que consistirá en becar agentes compradores de derechos de la periferia de Europa, de Estados Unidos y de Canadá, y en concertar reuniones entre estos y los vendedores de derechos latinoamericanos. Y es que después de todo, como afirmó Macías, lo que debe darle miedo a los editores no son los soportes sino la incapacidad para producir contenido. Esta afirmación está en sintonía con la discusión sobre el libro electrónico, pero también retrata en gran medida la situación de los editores latinoamericanos: tradicionales compradores y casi nunca vendedores de derechos. Lo que sucede es que para Macías el español es una nación en la que no circulan los libros que publican los distintos colectivos que la componen y que por más que los editores se empeñen en exportar sus libros, lo que más les conviene a estos es exportar los derechos.

De la profesionalización y otros consejos


Es cierto, Nubia Macías, además de promocionar la feria que con gran pericia dirige, tuvo la amabilidad de ofrecer algunos valiosos consejos al público que asistió a su conferencia, consejos que bien valen para mejorar la participación en la FIL Guadalajara como para mantener la competitividad en la industria editorial. Quizás el mejor de todos haya sido el que aboga por la necesidad de profesionalización de los editores y de todos los agentes del libro. La profesionalización, pensando en la feria, se expresa, según Macías, en la preparación de un catálogo (bilingüe) en el que se especifique cuál título está “Libre” (sus derechos están disponible) y para qué países, llegar con citas y, sobre todo tratándose de los que carecen de muchos recursos, asistir a la FIL de manera gremial, es decir, uniendo esfuerzos a través de la cámara nacional para alquilar un stand. Mas esta noción de la profesionalización también pasa por sentarse a pensar en cuáles son las acciones que se pueden tomar para mejorarse la situación del negocio. Por ejemplo, para Macías, complementando las propuestas de producir contenido y de exportar derechos, los editores latinoamericanos deberían asumir la regionalización de los derechos de sus libros: dejar de vender derechos para el mundo de habla hispana y comenzar a venderlos por país. Otra forma de entender la noción de profesionalización es hacerlo literalmente, entendiendo que ésta es un proceso continuo de actualización, mejora y adecuación del conocimiento que se posee sobre una actividad determinada con el objetivo de mantener la calidad a lo largo del tiempo. Y aunque pareciera que lo más importante en relación con la Feria Internacional del Libro de Guadalajara sea la posibilidad de realizar negocios que a futuro representen grandes sumas de dinero, la FIL, organizada por la Universidad de Guadalajara, es un evento cultural más que un evento comercial. ¿Quién puede poner en duda la contribución al desarrollo cultural de un país el que éste posea un mercado editorial grande y dinámico?

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