Quien no escucha consejo no llega a viejo (editor)

31 Mar
Foto: neeme.

Quien no escucha consejo no llega a viejo. Eso dicen los mayores, repitiendo lo que sus mayores les dijeron a ellos. Traduciendo estas palabras a términos del mundo de la edición, se puede decir que quien no lee no llega a viejo ejerciendo como editor (ni otra profesión). Leer no es solo fundamental para un editor porque es la mejor manera para mantenerse al día con lo que ocurre en el mercado del libro, sino porque esta actividad debe apasionarle tanto como el objeto libro. Además, se supone que los editores son (o deben ser) dignos representantes del humanismo, ese diálogo que a través de los siglos se ha dado entre personas de distintas culturas gracias, entre otros medios, a los libros. Mediante la lectura de estos el conocimiento: ideas, experiencias, teorías y alguno que otro hecho, ha pasado de unos a otros permitiendo que muchos no tengamos que arriesgarnos poniendo a prueba lo que otros ya han comprobado. Mas parece que entre el gremio de los editores, paradójicamente, esta transmisión de conocimiento, libros mediante, no se produce con la fluidez que debería.

Los editores tienden a señalar que los Grandes editores no dedican tiempo suficiente a compartir su experiencia y a comentar las mejores prácticas de la profesión. Pero, puestos a revisar la bibliografía disponible, resulta que desde Carlos Barral y Mario Muchnik pasando por Siegfried Unseld y Hubert Nyssen hasta Jason Epstein y Michael Korda, muchos editores de gran prestigio se han tomado la molestia en compartir con el resto de sus colegas el saber adquirido a lo largo de años de trabajo y esfuerzo; y en una época en la que la tecnología brillaba por su ausencia.

Incluso los hay todavía más generosos, ya que no solo escriben y publican lo que han aprendido sino que lo ponen a disposición de todos (o sea, en la Red y gratis) para que no haya excusa ni queja. Uno de ellos es Jordi Nadal quien ha puesto a disposición de todos Libros o velocidad. Reflexiones sobre el oficio editorial, una colección de artículos escritos por él y por Paco García que fue publicada originalmente por Libros sobre Libros/FCE.

Quien lea estos artículos descubrirá que ya lo decía Nadal:

Editar es avanzar. Y debe respetar el tiempo, bien no reproducible. Hay que editar menos libros y mejores. Hay que leerlos bien. Hay que defenderlos con todo el amor del mundo, y con toda la inteligencia. Hay que darle a un libro bueno todas las oportunidades que merece. Y todo lo demás son historias. Puro cuento.

Lo bueno es que Nadal no es el único que se preocupa por la relación problemática que se ha establecido entre la velocidad y la edición, y basta con visitar Los futuros del libro para constatarlo. También es cierto que los editores no son los únicos profesionales que podrían haber evitado o, por lo menos, suavizado los efectos de la crisis si acostumbrarán a leer a sus colegas.

Ya lo dijo Nadal: “el mejor pensamiento no es siempre sólo el más veloz, sino el más hábil, profundo, capaz de ver más y mejor, más matices y detalles”.

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