Corrección de pruebas

24 Ago
Foto: davidking.

No hace mucho encontré en una librería de viejo un breve libro en el que, para mi sorpresa, se habla de la corrección de pruebas. Publicado por una editorial venezolana en 1964, Corrección de pruebas, como se titula la obra, además de comentar el difícil arte de corregir pruebas, incluye las Nuevas norma ortográficas y prosódicas de la Academia Española comentadas por el afamado Ángel Rosenblat.
Cito algunas de las afirmaciones que me resultaron más interesantes sobre la corrección de pruebas:

El autor de un libro, el redactor encargado de una publicación periódica, o el jefe de relaciones que entrega a la imprenta textos, de cualquier índole que sean, contribuye por anticipado a la futura pulcritud del impreso si somete sus originales a una prolija revisión de forma y concepto. Cuanto más claros y definitivos sean los originales antes de proceder a su composición tipográfica, más fácil y pronta será la operación de corregir las pruebas y la consiguiente puesta en prensa y terminación del impreso, se trate de un libro o de una simple hoja de volante.

No es exagerado afirmar que la corrección de pruebas y la pulcritud final del papel impreso es la más difícil y riesgosa operación de su complicado procesamiento.

Para corregir pruebas bien y prácticamente, lo que importa es poseer sentido del idioma, conocimiento de las normas ortotipográficas y prosódicas y sagacidad para acorralar la errata tenazmente agazapada. Todas las personas habituadas a la lectura captan las palabras de un solo golpe de vista sin notar comúnmente una letra cambiada o fuera de lugar. De ahí la gran dificultad que ofrece la corrección de pruebas. Es necesario fijar la atención deletreando las palabras. Y aún adquirido este hábito, es preciso tener en cuenta distintos aspectos bajo los que se presenta la errata: puede ser ortográfica, tipográfica, de sentido y, a veces, ocultarse en una aparente coherencia gramatical y lógica. Estas erratas son las más traicioneras. A un filósofo que escribió en un ensayo ‘religión positiva imaginada por Comte’, la errata tipográfica le hizo decir: ‘religión primitiva imaginada por Cristo’.

En realidad, una buena corrección de pruebas sólo puede hacerse entre un corrector y un atendedor. Mientras el corrector va leyendo lentamente en voz alta la prueba, el atendedor coteja su correspondencia con el original. Solamente así puede el corrector advertir si hay saltos; es decir, si faltan algunas líneas o párrafos que, al pronto, no afectan la secuencia del texto, o si se ha alterado el sentido con palabras que, en sí mismas, puedan parecer adecuadas.

Corregir pruebas es un problema de atención, inteligencia, decisión para consultar el diccionario y buen sentido.

Editorial Arte (1964). Corrección de pruebas. Caracas

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7 comentarios to “Corrección de pruebas”

  1. Javier Cantalapiedra 24/08/2008 a 6:40 pm #

    Cada vez veo más la corrección como un tipo de artesanía, de esas de las que solo se puede aprender muy poco a poco. La figura del atendedor no la conocía, interesante.

    Aprovecho para decirte que me encanta tu blog, pero nunca había tenido la oportunidad de comentar.

    Un saludo.

  2. Leroy Gutiérrez 25/08/2008 a 2:14 am #

    La corrección es en cierta forma un tipo de artesanía, pues se necesita tiempo, dedicación, aptitudes y de un buen maestro para aprender el oficio. Lástima que la paga, más mala que buena, no estimula el aprendizaje de este arte.
    En cuanto al atendedor, no tuve la oportunidad de conocer esta figura, aunque hubo un tiempo, en una editorial en la que trabajé, que echamos manos de esa estrategia sin conocer el término que nombraba al que hacía el trabajo de “auxiliar de corrección”.
    Y gracias, me agrada mucho que te encante mi blog y hayas tenido, por fin, la oportunidad de hacer un comentario. He puesto un enlace al tuyo, que, debo decir, tiene un nombre inmejorable.

    Saludos

  3. Javier Cantalapiedra 25/08/2008 a 5:20 pm #

    Gracias por el enlace, he hecho lo propio en mi blog.

    La verdad es que el menosprecio a la corrección es insultante, no hablo solo por la figura del corrector, sino por los destinatarios del producto final. La calidad no se paga.

  4. Matías 25/08/2008 a 5:45 pm #

    Leroy, acá en Argentina hay un libro que se llama “Cómo corregir sin ofender”, con todas las vicisitudes que debe enfrentar un corrector. Lo recomiendo.

  5. Patto 01/09/2008 a 2:05 pm #

    Corregir es uno de los trabajos más desgastantes de la escritura.

    Doy fe.

  6. Virginia Teruel 10/09/2008 a 12:00 pm #

    Soy correctora y traductora, y les puedo asegurar que la corrección es un oficio que se aprende lentamente, como si fuera un arte (a veces pienso que es como tener un don, porque no todo el mundo sirve).

    A medida que te adentras en el mundo de la corrección, a medida que avanzas, te das cuenta de que todavía hay mucho por aprender, hay muchos casos por resolver.

    También puedo asegurarles que es un oficio duro, que apasiona y agota a la vez. Por eso tiene que gustarte mucho (y porque, como dicen, no está lo suficientemente bien considerado/pagado).

  7. Leroy Gutiérrez 10/09/2008 a 8:15 pm #

    Para desgracia de los correctores, la correción es invisible cuando se hace bien, cuando ha servido para limar las asperezas del texto, cuando ha ayudado a que las ideas del autor se entiendan con claridad y cuando el lector siente que avanza en su lectura sin tropiezo alguno.
    Y la corrección sólo se hace visible, se manifiesta ante el lector cuando no se ha hecho de la forma correcta, cuando cierta bruma oscurece el texto y obliga a éste a preguntarse, una y otra vez, sobre el sentido de ciertas expresiones y el por qué del orden en el que están expuestas las ideas.
    Y en cuanto a la consideración/pago, Hans Magnus-Enzensberger dice algo así como que la edición de libros es la única actividad en la que un filé mignon (bife de lomo) vale lo mismo con una bolsa de papas fritas. De esta manera se refería al hecho de que no importa qué tan complejo o importante sea el trabajo de edición o corrección, invariablemente se tratará de pagar lo menos posible al que lo haga.

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