Fantasmas, escritores y práctica editorial

1 Abr


A Milli Vanilli, que en paz descansen.


En “Hildete”, Rubem Fonseca pone en voz de unos productores (tal vez) de un reality show un comentario sobre los escritores negros o ghost writers y su carácter. En medio de un intercambio de ideas acerca de cuál será la mejor manera de inventar a un personaje que conmueva a las masas de televidentes, de pronto los productores comienzan a hablar sobre la conveniencia de contratar a alguien que escriba la autobiografía del personaje.

–Creo que también debemos buscar un ghost para que escriba la autobiografía de ella, y publicar el libro. Como hacen en los states.
–Buena sugerencia, Lili.
–Ya había pensado en la autobiografía, lo comenté contigo, Alex. ¿Se te olvidó?
–Ok, Selma, tú te encargas de la autobiografía. El tipo que la escriba tiene que ser muy confiable. Mucho. Si abre el pico, nos hundimos.
–Basta con pagarle bien para que mantenga la boca cerrada. Sé cómo son los escritores.
–No puede ser ninguno de esos cretinos famosos.


Es cierto que es un vieja práctica. Que al parecer no afecta a nadie. Que en la mayoría de los casos es un secreto a voces. Que muchas veces es la mejor forma de contar a tiempo con un texto con calidad para ser publicado. Que al final de cuentas es una relación ganar-ganar.
Pero no es menos cierto que como toda práctica debe ser sometida a revisión. ¿Qué tan lícito es “inventar” a un autor? ¿Valerse de la fama de un personaje para intentar vender un libro que éste no escribió ni será capaz de escribir? ¿Dónde radica el valor de un libro, en su contenido o en la notoriedad de quien lo firma?

Anuncios

3 comentarios to “Fantasmas, escritores y práctica editorial”

  1. Maravilloso Desgarro 23/04/2008 a 8:20 pm #

    Querido amigo me gustaría que desarrollaras mucho mejor esta entrada esta idea y tu propia postura la respecto porque quedé un poco confundida. Al final con tus preguntas no entendí bien cuál es tu posición. Y creo que tampoco me llegó el mensaje claro y fuerte de qué son los escritores fantasmas.

    “¿Qué tan lícito es “inventar” a un autor?”

    Creo que inventar un autor, hasta donde he entendido, es lícito, pues a fin de cuentas se trata de un seudónimo. Siempre habrá alguien que escribió el libro y a esa persona le corresponde la etiqueta de autor. Me parece válido.

    ¿Es que hablas de hacer del autor un personaje?

    Pienso en autores personajes como Paulo Cohelo, Maytte, Choprak .. ¿es pura casualidad que los tres sean autores de autosuperación autoayuda que dan recetas para lograr un estado de autismo feliz? No lo sé, por ahora es una coincidencia. Más que personajes son autores productos y por lo que logro hilar, eso es un autor fantasma. Alguien que escribe, y que crea un producto para la estantería.

    “¿Valerse de la fama de un personaje para intentar vender un libro que éste no escribió ni será capaz de escribir?”

    Perfectamente válido, no sólo de la fama del personaje sino de la polémica también. Todo vale para vender un libro. ahora su destino para los críticos, el público el lector común es otra cosa.

    “¿Dónde radica el valor de un libro, en su contenido o en la notoriedad de quien lo firma?”

    Sin discusión: únicamente y nada más en su contenido.

    PD Quiero leer La ladrona de libros del autor Markus Suzak. Si lo ves por allí me avisas (Caracas-Venezuela), no lo consigo.

  2. Editores 23/05/2008 a 11:07 pm #

    Existimos.
    Y nos organizamos.
    :-)

    Aqui:
    http://www.escritoresporencargo.com

  3. Leroy Gutiérrez 26/05/2008 a 4:32 pm #

    Por supuesto que los escritores negros o por encargo existen. Y no sólo existen sino que realizan una labor sumamente importante para la industria del libro. Quizás el problema, si lo hay, se encuentre en el hecho que los lectores deben tener una relación de confianza con las editoriales y los libros que éstas publican. Para ello, los libros, en cuanto producto, deben cumplir con tres condiciones: ser veraces, verdaderos y legítimos. Veraces en cuanto que las intenciones del editor y el autor se correspondan con el resultado final, el libro publicado; verdaderos en cuanto que el libro debe tratar o enseñar o comunicar lo que afirma la editorial que éste trata, enseña o comunica, y legal en cuanto que el editor y el autor respeten las leyes relacionadas con la edición y la publicación de libros (no plagiarás, no difamarás, etcétera). Así que, repito, los escritores fantasmas cumplen una tarea importante, pero ello no justifica que algunos editores se aprovechen de la buena fe de los lectores. Supongo que nadie estaría dispuesto a pagar la misma cantidad de dinero por un vino espumoso elaborado en la región francesa de Champaña que por uno elaborado en Chile o Argentina. Mucho menos si se entera que ha comprado champán chilena pensando que era francesa.
    ¿Es lo mismo una biografía, autorizada o no, que una autobiografía?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: