Sólo son ciertas las percepciones

29 Ene


Vender libros no es fácil. Eso lo saben todos los que han intentando hacerlo alguna vez: un autor a un editor, un editor a un vendedor, un vendedor a un distribuidor, un distribuidor a un librero, y un librero a un lector. Entre los obstáculos que hay que superar se encuentran una serie de percepciones negativas respecto al objeto libro, como que siempre son caros y que nunca hay tiempo suficiente para leerlos. Como respuesta a esta situación grandes editoriales, con igualmente grandes presupuestos asignados a publicidad y mercadeo, se han dado a la tarea de diseñar y poner en práctica toda índole de estrategias de mercadeo, algunas inspiradas en otros mercados muy distintos a los del libro.
Por ello las editoriales realizan lanzamientos, presentaciones, firmas de libros y hasta concursos para ver si esto capta un poco de la atención dispersa de los compradores/lectores. Igualmente se han dedicado a regalar el primer capítulo de la obra que está a punto de ser puesta a la venta, ofrecen viajes gratis o entradas a espectáculos a aquellos que se arriesguen a comprar la novedad y realizan rebajas, liquidaciones o ventas de saldo para incentivar la compra de títulos cuyo tiempo ya ha pasado. Sin embargo, esta última estrategia, la de bajar el precio del libro, que se presume un remedio contra el mal de la indiferencia de los lectores podría ser más bien un veneno que termine matando cualquier posibilidad de que un libro se venda. Si lo que más influyera en la venta de un título fuera su precio el problema estaría resuelto, sólo habría que ponerle un precio bajo a los libros publicados para que estos se vendieran como pan caliente. Pero ¿cuándo un precio, el de cualquier bien o servicio, es considerado bajo? Cuando el comprador siente que está recibiendo más por su dinero. ¿Más qué? Más valor, el cual no es fácilmente traducible en más páginas o en más ilustraciones.
El valor es una percepción, no un hecho. Así que cuando una editorial, en connivencia con las librerías, decide poner a la venta “combos” de tres títulos que pueden ser adquiridos por el precio de dos tan sólo confirma la percepción que tenía el comprador/lector de que esos libros no son lo suficientemente valiosos como para comprarlos, aunque sean baratos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: