La maldición de titular

9 Mar
Foto: Adrian Sampson

Las librerías están llenas de libros con títulos anodinos e ininteligibles. Dar con el título apropiado no es asunto de inspiración, se requiere una técnica depurada producto de la experiencia y la malicia. Los años permiten entender que un título no necesariamente es fiel al contenido del libro. Al contrario, muchas veces el título no tiene nada que ver con el contenido. ¡Qué importa! Lo importante es que el título capte la atención del lector desprevenido, que se le meta por el ojo y lo haga fijarse en el libro. Si esto sucede, se ha ganado una batalla y ya depende de la calidad del texto convencer al lector.
¡Otra maldita novela de la guerra civil!, el título de la última novela de Isaac Rosas, puede ser un ejemplo de un título potente, como para hacer voltear a cualquier lector. Incluso, se puede decir que pertenece a cierta tradición de titular con palabras chocantes. Recuerda al título de otra novela, una del escritor argentino Manuel Puig, Maldición eterna a quien lea estas páginas. Un título que a pesar de sus resonancias (bíblicas) no ha evitado que la novela y su autor hayan caído en el olvido.
No hay una fórmula, el título puede ser largo o breve, complejo o sencillo y no asegurar nada. Ahí están las novelas de Milan Kundera. Si bien sus títulos tienden a ser muy breves (La ignorancia, La broma, La lentitud), la más famosa de todas es, precisamente, una que tiene un nombre largo, La insoportable levedad del ser.
Y aunque siempre se corre un riesgo al escoger un título, hay algunos editores verdaderamente osados como los de la Editorial Funambulista (y Debolsillo). Estos decidieron que traducir el más conocido relato de Kafka de la forma acostumbrada, La metamorfosis, no era lo más apropiado y decidieron llamarlo La transformación. Seguramente están en lo correcto, pero habrá que ver cuántos lectores son capaces de reconocerlo con ese nombre.
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4 comentarios to “La maldición de titular”

  1. Patricio 09/03/2007 a 6:55 pm #

    ¿Y qué te parece ‘El guardián en el campo de centeno’ de Salinger?. En Argentina lo conocemos como ‘El cazador oculto’, pero si bien los dos títulos tienen una parte de la escencia, ninguno significa claramente ‘the catcher in the rhye’.

  2. Daniel C. 10/03/2007 a 11:42 pm #

    ¿De veras creés que Puig y su obra han caído en el olvido? En Argentina se lo sigue reeditando, leyendo y estudiando en las universidades. Y sin duda, ese título suyo que citás es brillante.

  3. Leroy Gutiérrez 10/03/2007 a 11:58 pm #

    Me alegra saber que en Argentina se estima la obra de Puig. Lo que sucede es que hablo desde Venezuela y acá nadie le presta la menor atención. Lo pude comprobar hace unos años cuando se me ocurrió escribir mi tesis de grado sobre Maldición eterna a quien lea estas páginas.

  4. Leroy Gutiérrez 11/03/2007 a 12:06 am #

    Los títulos de las obras escritas en inglés tradicionalmente sufren grandes modificaciones. A Moveable Feast, de Hemingway, terminó por llamarse París es una fiesta. Aunque después de todo el cambio no fue tan malo.

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